Cecilia Grierson: una mujer adelantada a su época

Cecilia Grierson: una mujer adelantada a su época

(Semblanza basada en la biografía de Adriana S. Fiedczuk)

 

En los albores del siglo XX se destacó en la sociedad argentina una mujer excepcional: Cecilia Grierson. Nacida en Buenos Aires en noviembre de 1859, hija de un colono descendiente de escoceses y de una joven irlandesa que le enseñó a leer y escribir, Grierson quedó huérfana de padre a los doce años y debió trabajar desde muy joven como institutriz y luego como maestra rural en Entre Ríos, donde descubrió su vocación docente entre «paisanos» analfabetos que carecían de toda asistencia.

 

Según relata Fiedczuk en su investigación, publicada por la Universidad Nacional de Lomas de Zamora, Grierson se convirtió en 1889 en la primera mujer graduada universitaria en una carrera mayor en la Argentina, al obtener el título de Doctora en Medicina en una facultad reservada exclusivamente para hombres. Su lucha no fue solo académica: debió sortear el prejuicio social, sostener económicamente a su familia y enfrentar comentarios malignos en las aulas.

 

Su aporte a la medicina argentina fue enorme y multifacético. En 1886 fundó la primera Escuela de Enfermeras de Sudamérica; se desempeñó como practicante en el actual Hospital Rivadavia; introdujo la enseñanza de la kinesiterapia, siendo la autora del primer texto sobre la materia en América Latina;  y transformó la concepción misma del hospital, incorporando higiene, ventilación, uniformes y un trato humano hacia los pacientes, lo que la convirtió (según destaca la autora), en la verdadera precursora de la Medicina Social en el país.

 

Fiedczuk subraya que reducir a Grierson al mérito de «primera médica» sería injusto: fue también pionera del feminismo argentino, fundadora del Consejo Nacional de Mujeres, presidenta del Primer Congreso Femenino Internacional de 1910 y creadora de la Escuela Técnica del Hogar. Su lema de vida, Res non Verba («Acciones, no palabras»), resume un carácter descripto por sus contemporáneas como tenaz, franco y profundamente comprometido con el bienestar colectivo.

 

Grierson falleció el 10 de abril de 1934, tras haber dedicado su vida entera (según sus propias palabras), a un «enorme trabajo». La autora concluye que investigar su historia fue, más que un ejercicio académico, un acto de reparación: así como Grierson rescató del olvido a sus antepasados escoceses de Santa Catalina, Fiedczuk reconstruye hoy su vida para que su legado reciba, finalmente, el reconocimiento social que merece, presente hoy en una calle que lleva su nombre, en el más jóven de los barrios porteños: Puerto Madero.-

 

La biografía está disponible sin cargo en: https://repositorio.unlz.edu.ar/bitstreams/18f49835-10cf-45f0-90ce-bf8c6db3aeb9/download