Cannabis medicinal: avances científicos, desafíos regulatorios y miradas de la Salud nacional
Ayer comenzó Expo Cannabis Argentina 2025 en Costa Salguero, evento que reunirá durante tres días a referentes del cannabis medicinal, con espacios dedicados a terapéutica en dolor, sueño, salud femenina y deportiva, y consultas gratuitas con médicos especializados. Este enfoque muestra cómo se proyecta convertir al cannabis en un elemento central del discurso sanitario y comercial en Argentina.
Desde la medicina reconocida, el uso del cannabis —y sus derivados, los cannabinoides— ha demostrado beneficios moderados en algunas condiciones, aunque no sin riesgos. Por ejemplo, revisiones sistemáticas señalan que los cannabinoides pueden tener un efecto modesto en el alivio del dolor crónico. Además, en pacientes con esclerosis múltiple, algunos preparados han reducido la espasticidad y mejorado el sueño. Sin embargo, muchas de estas investigaciones aún no aclaran la dosis óptima, la forma de administración o la seguridad a largo plazo.
En el contexto argentino, el Programa Nacional para el Estudio y la Investigación del Uso Medicinal de la Planta de Cannabis y sus Derivados (dependiente del Ministerio de Salud de la Nación) señala que su objetivo es “establecer un marco regulatorio para la investigación médica y científica del uso medicinal … garantizando y promoviendo el cuidado integral de la salud”.
Según un estudio argentino realizado en pacientes oncológicos, más del 50 % de los participantes consideró el uso de cannabis beneficioso para tratar el dolor, mejorar el ánimo, tolerar la quimioterapia o dormir mejor. (Revista Argentina de Salud Pública)
Pero también hay voces cautelosas. En la Sociedad Argentina de Reumatología, un estudio mostró que el 51.6 % de los reumatólogos en Argentina “se mostró en desacuerdo con el uso de cannabinoides en sus pacientes”, citando como principal obstáculo “no disponer de la suficiente información científica para prescribirlo”.
Por otro lado, encuestas muestran que el 88 % de los farmacéuticos y el 65 % de los médicos consultados consideran como algo positivo el uso del cannabis medicinal en Argentina, aunque ello no se traduce aún en una amplia prescripción clínica.
La Expo planteada no es solo comercial: al incorporar espacios de “salud, terapéutica y consultas”, tiene potencial para divulgar información médica rigurosa y responsable sobre los usos terapéuticos del cannabis. Pero ese potencial pedagógico sólo será efectivo si se incluyen tanto los mensajes de uso terapéutico como las advertencias sobre riesgos y límites. La ciencia nos indica que el cannabis no es una panacea, sino una herramienta con indicaciones específicas y contraindicaciones que deben evaluarse con profesionales y marcos regulatorios sólidos.