Argentina invierte al nivel del Primer Mundo… pero el sistema sanitario sigue quebrado
Un informe reciente de MDZ señala que Argentina destina alrededor del 9 % del PIB a salud, una cifra comparable con países como Taiwán, Países Bajos o Corea del Sur. Sin embargo, estos logran mejores resultados gracias a políticas con cobertura universal sólida, atención primaria fuerte y eficiencia administrativa, a diferencia del sistema argentino, fragmentado entre público, obras sociales y prepagas sin integración funcional.
Juan M. Ibarguren, secretario general de CAMEOF–Especial Salud y Economía, subraya esta contradicción: “Argentina invierte lo suficiente como para aspirar a un sistema de salud de primer nivel. Lo que falta no es dinero. Falta orden, gobernanza, transparencia y visión de largo plazo”.
Por su parte, desde la Cámara de Prestadores de Salud de la Seguridad Social (CAPRESS) advierten que la excesiva judicialización amenaza la sostenibilidad del sistema: “La proliferación de litigios laborales y denuncias por mala praxis… está generando una crisis de sostenibilidad que amenaza con desmantelar la estructura sanitaria del país”, expresan en un comunicado, exigiendo una ley que norme esos casos sin afectar la continuidad del sistema.
Mario Koltan, presidente de Boreal Salud, añade un análisis crítico: “La desregulación del sector, sumada al constante aumento del precio de los medicamentos y una escasa intervención estatal en el sector farmacéutico, han generado una situación insostenible”, proponiendo reformular el Plan Médico Obligatorio (PMO) y crear una Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias para contener los costos.
En síntesis, el desafío de Argentina no es aumentar el gasto, sino reformar el sistema: ordenar la estructura fragmentada, profesionalizar su gestión, controlar la judicialización y regular el mercado farmacéutico. Solo así se podrá aspirar a un sistema eficaz, equitativo y sostenible.
