Alta montaña y salud: qué controles médicos exige una expedición tras el caso de Christian Petersen
La internación del chef Christian Petersen luego de sufrir una grave descompensación durante una excursión al Volcán Lanín reabrió el debate sobre los riesgos de la alta montaña y la necesidad de una evaluación médica exhaustiva antes de emprender este tipo de escaladas. Petersen permanece internado en terapia intensiva tras una falla multiorgánica desencadenada durante el ascenso. Su caso pone en relieve la importancia de la preparación y los controles de salud para quienes planean ascensos de altura.
Especialistas en medicina del deporte y de montaña señalan que las actividades por encima de los 3.000 o 4.000 metros sobre el nivel del mar, como el ascenso al Lanín, requieren planificación médica y física rigurosa. La menor disponibilidad de oxígeno, el esfuerzo sostenido y las condiciones ambientales extremas pueden precipitar complicaciones en personas sin evaluación previa.
Los controles médicos recomendados incluyen una historia clínica completa, examen físico, medición de presión arterial, análisis de sangre y electrocardiograma. Para personas mayores de 40 años o con factores de riesgo cardiovascular, se sugiere realizar pruebas de esfuerzo y estudios cardiológicos más detallados. Estos exámenes ayudan a identificar condiciones que puedan agravarse en altura.
Además, la preparación física debe ser progresiva y planificada con meses de antelación, combinando resistencia aeróbica, fuerza muscular y, si es posible, práctica en terreno montañoso similar al previsto. El entrenamiento reduce la probabilidad de fatiga extrema y mejora la capacidad de aclimatación.
La aclimatación gradual es otro factor clave: ascender sin prisas, con tiempo de descanso y adaptación a cada nuevo tramo de altitud, disminuye los riesgos de mal de montaña. Reconocer señales de alerta como mareos persistentes, dolor de cabeza intenso o náuseas puede ser vital para tomar decisiones oportunas durante la travesía.
Por último, los especialistas recomiendan realizar estas expediciones con guías profesionales habilitados y con equipamiento técnico adecuado. La combinación de evaluación médica, entrenamiento y planificación logística constituye la base para minimizar riesgos en actividades de alta montaña, donde el entorno extremo es un desafío constante para el organismo humano