Alarma sanitaria: la sífilis crece con fuerza y el Estado refuerza la respuesta

Alarma sanitaria: la sífilis crece con fuerza y el Estado refuerza la respuesta

En los últimos años, Argentina enfrenta un repunte muy preocupante de la sífilis. El Ministerio de Salud reportó un alza del 38,5 % en los contagios en apenas tres años, y proyecta que en 2025 podría superarse un récord: más de 36.700 casos notificados en 44 semanas. La incidencia se concentra especialmente entre jóvenes de 15 a 39 años, un grupo clave en las estrategias de prevención.

 

El infectólogo Miguel Pedrola advierte que la situación es aún más grave de lo que parece: “por cada diagnóstico de VIH tenemos cinco de sífilis”, sostiene. Además, señala que muchas personas con VIH también presentan sífilis, lo que indica una tasa significativa de coinfección. Para Pedrola, la raíz del problema es clara: la baja utilización del preservativo. “Lamentablemente tiene que ver con la falta de campañas de prevención”, afirma, y agrega que debe facilitarse el acceso al preservativo en los lugares donde más se necesita.

 

Frente a este escenario, el Ministerio de Salud implementa varias acciones para intentar contrarrestar la crisis:

 

  • Se fortaleció la vigilancia epidemiológica mediante un sistema de notificación más preciso, lo que permite un seguimiento más riguroso de los casos.

 

  • Se aprobó un decreto específico (1138/2024) para regular políticas de respuesta a la sífilis.

 

  • Se elaboró una Guía para el abordaje de la sífilis dirigida a equipos de salud del primer nivel de atención, con herramientas clínicas, diagnósticas y de seguimiento.

 

  • También se publicó un manual con recomendaciones para el tratamiento y diagnóstico en adultos, diseñado por el Ministerio junto con expertos y organismos como la OPS.

 

En cuanto al diagnóstico, se promueven pruebas serológicas (tamizajes no treponémicos y confirmatorios) para captar casos lo más temprano posible.

 

Además, se refuerzan las campañas de prevención: promoción del uso del preservativo, testeo frecuente y difusión de información sobre la sífilis como un problema actual, no “del pasado”.

 

También se enfatiza el diagnóstico en personas gestantes, para evitar la transmisión congénita: se recomienda testear desde la primera consulta del embarazo, y tratar tanto a la madre como a su pareja si es necesario.

 

En conjunto, estas medidas muestran que el Estado no está ajeno al problema: aunque los números alarman, existen estrategias en marcha para reforzar la detección, el acceso al tratamiento y la prevención. Especialistas como Pedrola insisten en que para frenar esta ola de sífilis es fundamental recuperar el uso del preservativo, pero también expandir la educación sexual, facilitar el testeo y garantizar que los recursos —reactivos, medicamentos, personal— lleguen donde hacen falta.

 

Fuente: SaberenSalud.