Nueva alerta nacional por sarampión: un llamado urgente a la vacunación
Una familia uruguaya, compuesta por tres adultos y un menor, ingresó a la Argentina desde Bolivia y entre el 14 y 16 de noviembre recorrió la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y siete provincias del país en micros de larga distancia, mientras cursaba una infección por sarampión. El itinerario incluyó paradas en provincias como Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Tucumán, Santa Fe, Buenos Aires y Entre Ríos.
Ante este hecho, el Ministerio de Salud de la Nación emitió una alerta epidemiológica para detectar posibles casos secundarios y reforzar la vigilancia en todo el territorio.
Hasta el momento, alrededor de 70 personas que viajaron en esos micros o pasaron por las paradas señaladas están siendo monitoreadas como contactos.
El sarampión es una enfermedad viral altamente contagiosa: se transmite por el aire o superficies y sus síntomas incluyen fiebre alta, erupción cutánea, secreción nasal, conjuntivitis y tos.
Puede derivar en complicaciones graves, especialmente en niños pequeños, por lo que su rápida detección es clave.
Aunque la Argentina mantiene desde el año 2000 el estatus de eliminación de la circulación endémica de sarampión, los brotes importados —como el actual— evidencian la fragilidad que genera la pérdida de coberturas de vacunación.
Según datos de 2025 de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la mayoría de los casos en la región corresponden a personas no vacunadas.
Este episodio subraya una verdad clave: la vacunación no es solo una protección individual, sino una barrera comunitaria esencial. Las campañas de inmunización son la herramienta más eficaz para frenar la propagación del sarampión —y otras enfermedades prevenibles—, evitando epidemias y resguardando la salud colectiva. Por eso es fundamental que quienes no tengan el esquema de vacunación completo acudan a los centros de salud para aplicarse las dosis correspondientes.