La urgencia oculta: cómo la escasez de donantes de sangre complica al sistema de salud argentino
La donación de sangre en Argentina enfrenta una problemática creciente que ya impacta de manera significativa en la atención sanitaria. La cantidad de donantes voluntarios y habituales ha disminuido de forma sostenida, lo que limita la capacidad de los hospitales para cubrir emergencias, cirugías, tratamientos y otras necesidades críticas. Según estimaciones oficiales, nueve de cada diez personas necesitarán sangre en algún momento de su vida, lo que subraya la magnitud del desafío para el sistema de salud público.
Especialistas consultados por Infobae señalan que la caída en la donación repercute directamente en la disponibilidad de sangre para pacientes con enfermedades complejas como leucemias y talasemias, personas sometidas a cirugías cardíacas o de cadera, y casos obstétricos complicados que requieren transfusiones frecuentes. Además, los accidentes de tránsito, de trabajo o domésticos representan situaciones en las que la pérdida de sangre puede ser considerable y la única alternativa de salvar vidas son las transfusiones.
La sangre humana es un recurso insustituible: no existe un equivalente artificial de uso clínico masivo, y sus componentes (glóbulos rojos, plasma y plaquetas), tienen una vida útil limitada fuera del cuerpo. Por ello, incluso un solo donante puede beneficiar hasta a tres pacientes distintos.
Según datos del Ministerio de Salud de la Nación, si entre el 3% y el 5% de la población sana donara sangre dos veces al año, se cubrirían las necesidades transfusionales del país. Sin embargo, la realidad está lejos de ese objetivo, con una tendencia a la baja en la participación ciudadana.
Para donar se requiere buena salud, tener entre 18 y 65 años y cumplir determinados criterios clínicos y de seguridad. El proceso, que dura unos 45 minutos, incluye un control médico previo y análisis básicos, y se realiza bajo estrictos protocolos para garantizar la calidad de cada unidad de sangre.
Expertos y autoridades enfatizan la necesidad de derribar mitos sobre la donación y promover este acto solidario como una responsabilidad social fundamental, especialmente ante un sistema de salud que depende en gran parte, de la empatía de la comunidad.