Guerra por las patentes: La industria farmacéutica local en alerta ante el acuerdo con EE.UU.
El Gobierno de Argentina impulsa con urgencia la aprobación del Patent Cooperation Treaty (PCT), un tratado de cooperación internacional en materia de patentes, con el objetivo explícito de lograr su sanción antes del 30 de abril en la Cámara de Diputados. Esta iniciativa forma parte de un acuerdo comercial recientemente firmado con Estados Unidos, en el que Buenos Aires se comprometió a modernizar su marco de propiedad intelectual, incluyendo la adhesión al PCT, como condición para fortalecer los lazos comerciales y facilitar exportaciones de productos con contenido tecnológico.
El PCT, un tratado suscripto por más de 150 países, permite a los inventores presentar una única solicitud internacional de patente válida en múltiples jurisdicciones y retrasa hasta 30 meses el inicio de los procesos nacionales, reduciendo costos y tiempos respecto del sistema argentino tradicional. Sus defensores aseguran que esta herramienta es clave para la competitividad global de los innovadores locales, facilitando su acceso a mercados y alineando al país con estándares de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI).
Desde la Casa Rosada se argumenta que la adhesión al PCT representa un paso necesario para actualizar un sistema de patentes que, según el Gobierno, ha permanecido desfasado respecto de la mayoría de los países occidentales. El ministro de Desregulación destacó que la media sanción del Senado, obtenida hace casi tres décadas sigue vigente, por lo que solo restaría el tratamiento en Diputados para concretar la incorporación.
Sin embargo, la propuesta genera resistencia en sectores de la industria farmacéutica local. Representantes de laboratorios y cámaras empresarias nacionales alertan que la adopción del PCT puede favorecer desproporcionadamente los intereses de las grandes multinacionales y erosionar la competitividad de los productores nacionales al facilitarles patentes más amplias y predecibles a competidores extranjeros. Para estos críticos, un PCT sin contrapesos podría traducirse en barreras adicionales para las empresas locales, presiones sobre los precios de los medicamentos y una mayor entrada de productos patentados.
Este debate pone además en tensión dos visiones encontradas sobre el sistema de propiedad intelectual: mientras unos sectores abogan por la integración a un régimen internacional para potenciar la innovación exportable, otros llaman a preservar criterios de patentabilidad más restrictivos, que consideran fundamentales para la protección de la industria nacional y el acceso de los pacientes a medicamentos accesibles.
Con un plazo perentorio en el Congreso y presiones tanto externas como internas, la discusión sobre el PCT promete intensificarse en las próximas semanas, poniendo a prueba los equilibrios entre apertura internacional y defensa de la industria doméstica.