El Senado aprueba la reforma laboral con cambios clave en aportes a obras sociales y al esquema sindical

El Senado aprueba la reforma laboral con cambios clave en aportes a obras sociales y al esquema sindical

El Senado de la Nación aprobó con 42 votos a favor y 30 en contra la reforma laboral impulsada por el Poder Ejecutivo, un texto que ahora marcha a la Cámara de Diputados para su sanción definitiva. La media sanción respondió a un proceso de negociación intensa que implicó 28 modificaciones significativas al proyecto original, entre ellas varios ajustes vinculados a los aportes a las obras sociales y al financiamiento del movimiento sindical.

 

Uno de los puntos más debatidos durante el tratamiento en la Cámara Alta fue la estructura de contribuciones que financian las obras sociales sindicales. En los borradores iniciales se proponía una reducción de la alícuota patronal destinada a obras sociales, de 6% a 5%, como parte de un paquete de alivios para disminuir el “costo laboral” para las empresas.

 

Esa modificación, sin embargo, no fue incluida en el texto final aprobado por los senadores tras intensas negociaciones con representantes de los gremios y sectores provinciales. En consecuencia, la contribución patronal se mantiene en el 6%, evitando así una caída en los recursos del sistema de salud sindical que, de haberse aplicado la reducción, hubiera implicado una disminución de ingresos significativa para las prestaciones de salud gestionadas por los sindicatos.

 

Asimismo, el dictamen conservó la figura de cuota sindical obligatoria, pese a objeciones de parte de la oposición y algunos bloques propios, estableciendo techos del 2% para las asociaciones de trabajadores y 0,5% para cámaras empresariales. Esta obligatoriedad se mantiene por un plazo de dos años antes de pasar a un régimen con mayores límites y voluntariedad para los aportes en el futuro.

 

La persistencia de estos mecanismos —que sostienen financieramente a las obras sociales sindicales y a las estructuras gremiales— fue interpretada como una concesión al sindicalismo tradicional. Sectores críticos al proyecto advirtieron que, pese a que el paquete introduce otras reformas profundas en materia de jornada laboral, indemnizaciones y negociación colectiva, la decisión de no tocar el financiamiento de las obras sociales significa preservar una fuente de ingresos clave para los sindicatos.

 

Con estas modificaciones, el proyecto mantiene elementos centrales del diseño original pero ajusta sus mecanismos de financiamiento social para asegurar respaldo político en el Senado y avanzar en la discusión en Diputados.